
La maquinaria agrícola vive un repunte en 2025, impulsada por mejores condiciones macroeconómicas, un productor más activo y expectativas positivas a mediano plazo. Así lo expresó Sergio Karin, Director Comercial de Massey Ferguson para Hispanoamérica.
“Vivimos un gran momento en Argentina como economía. Creo que el campo está siendo impactado positivamente por decisiones que ya se tomaron, aunque todavía falta una mirada más enfocada al agro”, señaló el directivo.
Con base en este escenario, Karin explicó que la marca comenzó a reorganizar su red de distribución y ampliar su portafolio para responder con lo mejor que tienen a nivel global.
Entre las novedades, destacó el arribo de la línea global de tractores 8S presentada en Agroactiva, un equipo de alto porte que, según describió, “es económico, eficiente, fácil de mantener y con mucha tecnología embarcada”.
Con datos del primer cuatrimestre, Karin se mostró optimista con el comportamiento de la industria de tractores: “El año pasado cerramos con 5.400 unidades. Este año arrancamos con dudas, pero la industria creció un 47% entre enero y abril. Apuntamos a terminar 2025 por encima de las 6.200 unidades, lo cual es una gran noticia”.
El ejecutivo atribuye este crecimiento a una combinación de factores: mejores condiciones financieras, mejores productos y el ingreso de tractores asiáticos de baja potencia.
“Como compañía estabilizada en el país nos exige ser más eficientes en costos, precios y principalmente en nuestra red de distribución”.
Uno de los pilares estratégicos de Massey Ferguson en Argentina es alcanzar la autosuficiencia en Argentina que va más allá de instalar una planta o fabricar un modelo localmente.
“Nosotros tenemos como foco principal, que es uno de nuestros pilares estratégicos, una autosuficiencia en Argentina. Pero eso no se limita únicamente a inversiones. Involucra muchas variables: desde estrategias de producto, decisiones tecnológicas, eficiencia operativa y condiciones macroeconómicas”, detalló Sergio Karin.
El objetivo es claro: lograr que la mayor parte del portafolio comercializado localmente sea también producido en el país, o al menos que exista capacidad de reacción ante cambios en el entorno.
“Necesitamos ser eficientes en los costos de producción para poder entregar un producto mucho más competitivo a nuestros dealers y a nuestros clientes. Y si bien la producción local tiene muchas ventajas, no siempre resulta la opción más eficiente en todos los casos”.
Aun así, desde la compañía apuestan a que esa autosuficiencia sea una ventaja estratégica, sobre todo ante posibles cambios regulatorios:
“Si mañana cambia el régimen de importaciones, o hay una modificación en el esquema de incentivos, tener una estructura productiva sólida en Argentina te da margen de maniobra. No estar atados exclusivamente a la importación es clave para sostener operaciones y cumplir con nuestros clientes”.
La reciente habilitación para importar maquinaria agrícola usada generó preocupación en el sector. Karin fue claro: “Fue una decisión que no lo esperábamos. Pensamos que el desafío vendría por la competencia con nuevos actores del exterior, no con máquinas usadas importadas”.
En ese contexto, la compañía decidió reevaluar los planes de inversión que tenía trazados para el país. “Habíamos proyectado fuertes inversiones para los próximos cinco años, pero ahora las estamos revisando. Si el mercado se torna desleal por el ingreso de maquinaria usada, puede que esas inversiones ya no sean viables”.
Y agregó: “Es una pena. Dejaríamos de invertir más en el negocio, de generar más trabajo y de recaudar más impuestos a través de mayor producción y ventas. Pero respetamos las decisiones del gobierno”.
Karin planteó que antes de recurrir a la importación de equipos usados, el Estado podría haber buscado caminos más virtuosos: “Una reforma tributaria para reducir el costo argentino sería mucho más eficaz. Competir con maquinaria usada extranjera, en un país donde marcas como las nuestras invierten hace más de 30 años, no es el mejor incentivo”.
Además, advirtió sobre temas sensibles asociados a esta medida: “La maquinaria usada plantea cuestiones sanitarias, de seguridad, emisiones… No es solo una cuestión de precio”, cerró.

