
«Todos los chicos quieren ser Messi», dice Pedro Verde, entrenador argentino que trabaja en las inferiores del Al Arabi uno de los clubes más populares de Qatar, por donde pasaron Gabriel Batistuta y Leonardo Pisculichi. El Mundial 2022 sirvió de impulso para que los jóvenes qataríes se volcaran a patear la pelota número cinco. Si bien hace tiempo existe un desarrollo del fútbol juvenil en este país de la península arábiga, haber visto de cerca a las grandes figuras del planeta en las canchas de su tierra y, sobre todo, la figura del mejor futbolista de todos levantando el trofeo dorado en el Lusail, fue un verdadero boom.
«Todos los equipos tienen sistemas de buses para llevar y traer a los jugadores porque sino no iban a entrenar. Pero después del Mundial todos quieren ir; si no está el bus los lleva el padre. Antes solo podían jugar jugadores de acá y ahora hay más jugadores de afuera», le cuenta a Clarín este técnico que pasó de ejercer en la Quinta División de Estudiantes de La Plata a conseguir un puesto en la Academia Aspire en agosto de 2022. Un par de años más tarde, pasó a Al Arabi en donde está a cargo de la Sub 15, pero ya tuvo una reciente experiencia como DT interino del primer equipo. A este club se sumó en febrero de este año como coordinador Hermes Desio.
Verde explica cómo cambió todo en la formación de juveniles en este país asiático que busca a su propio Messi tras la Copa del Mundo: «Crecieron los medios de difusión del fútbol, todos miran fútbol de todo el mundo, sobre todo el inglés y el español. Todos conocen a los jugadores del extranjero. Lo de Messi con el Mundial fue una explosión acá. Son todos fanáticos de Messi y también de Cristiano Ronaldo».
Y detalla hasta qué punto los pibes qataríes vinculan a Messi con todo lo que ven: «Cuando me ven tomar mate se vuelven loco porque dicen ‘Messi bajaba del micro con el mate’ y quieren probar. Los más chiquitos copian todo. Pero vos tenés que hacerle entrar en razón que el primer objetivo tiene que ser enfocarse en tratar de llegar a jugar en el primer equipo de acá».
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La fiebre Messi en Qatar: la inspiración que mueve a los más chicos
Pedro explica, a su vez, qué fue lo que hizo un «clic», según su óptica: «En el Mundial entendieron nuestra pasión por el fútbol, nuestra locura. Me ven en un entrenamiento y ahora entienden cómo este demente vive un entrenamiento así, ja. En nuestro club ya empiezan a ver chispazos de la picardía argentina, de intensidad, de querer ganar. Hay que competir, sí, pero hacemos todo para ganar. Al haberlo vivido en el Mundial, lo interpretaron».
El DT, que vive con su mujer y con su hijo en la coqueta zona de Lusail, revela que les muestra a los juveniles que tiene a cargo videos de dónde vivía Di María y de dónde salieron los jugadores que ellos admiran y que vieron en el Mundial: «Les explico que estos jugadores no nacieron con todo, que tuvieron que hacer dos millones de cosas para llegar ahí. Acá se vive otra realidad, no saben lo que es la necesidad. Tengo un solo jugador que lo vi llegar en bicicleta y nadie lo puede entender. Un gran desafío para nosotros es transmitir ese mensaje, el del sacrificio».
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El boom del fútbol en Qatar post Mundial: cómo cambió la vida en las canchas
Y marca la diferencia entre las divisiones formativas de los clubes de Argentina y los de Qatar: «En Argentina estamos acostumbrados a que el jugador juega en la cancha y ahí ya adquiere cosas técnicas; acá por el clima no pueden jugar en la calle, no tienen el potrero, el barrio. Muchos empiezan a jugar de grande y no tienen roce, por eso te encontrás con chicos motrizmente descoordinados. El sueño no es bueno porque rezan cinco veces al día y se levantan a la noche, la alimentación no es buena tampoco. Hay que dedicarle mucha energía en esos aspectos y después pasar a lo otro».
«Les tenés que enseñar cosas que para nosotros son normales, como cabecear. Viene la pelota y se esconden. O un saque lateral. En un partido ves diez saques laterales mal hechos. Con la llegada de Desio le dimos la competitividad, la agresividad y la intensidad que les faltaba», sigue enumerando todas las cuestiones que busca corregir.
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¿La nueva generación puede cambiar el fútbol de Qatar?
Una cuestión trascendental es que los clubes qataríes le dan absoluta prioridad al estudio. De hecho, los días de exámenes los jugadores no van a entrenar y hasta se suspende la fecha. Es más el estudio que el fútbol. Los entrenadores juveniles tienen que fijarse en el calendario las fechas de los exámenes para adaptar la planificación.
Así, los equipos de este lado del planeta buscan aprovechar el furor del Mundial que todavía se sostiene para alimentar su estructura futbolística y elevar la cantidad y la calidad de sus futbolistas a futuro, empezando por las bases.
«Veo una evolución. Hablando del club donde estoy yo, si logran tener una continuidad de este proceso, en cinco años va a haber un cambio muy grande en el primer equipo. La Sub 13 nuestra es muy buena, hay chicos que hacen cosas que vos decís ‘esto lo vi en Argentina’. Pero si a esos chicos no los acompañás en el proceso los vas a terminar perdiendo», se entusiasma y al mismo tiempo advierte Pedro Verde, un argentino que busca día a día una gema futbolística en el desierto.

