
La campaña 2025/26 se perfila con buenos niveles de humedad en el perfil, una mayor intención de siembra y un mercado con buena expectativa en la relación insumo-producto. Por eso, el momento de planificar es ahora.
En el caso del cultivo de maíz, la estrategia pasa por afinar el planteo con híbridos que ofrezcan sanidad, estabilidad y adaptación real al ambiente.
En ese sentido, la propuesta del semillero Stine para esta campaña combina tecnología de punta (Vip3 para el control de lepidópteros, actualmente la más eficaz del mercado), genética probada y una segmentación clara, pensada para que cada productor pueda elegir el híbrido ideal para su lote, su planteo y su negocio.
En pleno calor de campaña, hay algo que todo productor busca: ese airecito fresco que alivie el día. Desde Stine aseguran que ese viento existe, y sopla fuerte cuando se elige el “Abanico de Rinde”: una propuesta con híbridos pensados para cada ambiente, necesidad y momento de siembra.
Porque si el rendimiento es clave, elegir cómo, cuándo y con qué lograrlo es lo que realmente marca la diferencia.
En Stine clasifican sus híbridos en tres familias por madurez, para que el productor entienda rápidamente las virtudes de cada uno:
Los Cortos: ciclos de 110 a 114 días. Para el que busca salir antes del lote sin resignar rinde.
Los Petisos: ciclos de 115 a 118 días, porte bajo e inserción más cerca del suelo. Perfectos para resistencia al vuelco y fechas tardías.
Las Bestias: ciclos completos, de 119 a 130 días. Para quien va con todo y apuesta por el potencial máximo de rendimiento.
Stine nació en EE.UU. en los años 60, cuando Harry Stine y Bill Eby arrancan con un programa de mejora genética en soja que se convertiría en el más eficiente y grande del mundo. En 1979, Harry lanza su propia marca: Stine Soybean Seeds.
La primera soja patentada y la primera Roundup Ready del mundo… son genética Stine. La empresa guarda el banco de germoplasma convencional más grande del planeta, y esa base genética es su diferencial.
Desembarcó en Argentina en 2017 y, en 2019, lanzó globalmente las biotecnologías Enlist y Conkesta E3 en soja, iniciando con cinco variedades. Hoy, apenas cinco años después, el portafolio creció significativamente, cubriendo grupos de madurez del 2 al 7.8, gracias a STINE 360, una red de conexión genética y operativa entre Argentina, EE.UU., Brasil y Guyana.
¿Y en maíz? En el año 2000 patentaron High Population Corn (HPcorn): un programa pionero para seleccionar híbridos de baja estatura adaptados a densidades altas. ¿La diferencia con otros petisos del mercado? En Stine son producto de selección genética, no de genes enanizantes que complican la cosecha.
En tanto, la presencia de la firma en todo el país está garantizada en una red de más de 55 distribuidores: los Stiners, comercios aliados que comparten la visión de la firma y el compromiso con el productor.
Como dice Ignacio Rosasco, quien trajo la marca a la región: “Nuestro objetivo es claro: ser una opción más para el productor argentino. Una opción seria, con genética de punta y productos para cada planteo”.

