El Ing. Agr. Rodolfo Bongiovanni es un experto en el desarrollo de procesos de medición de la huella de carbono respondiendo a distintas demandas, como por ejemplo para la Bolsa de Cereales, o para una institución como Maizar, o una cámara como la del algodón, pudiendo calcular la huella a nivel cadena, o para el producto propio de una determinada empresa, como el caso de un frigorífico.
En este contexto, Bongiovanni explica: “Comenzamos en el 2016 a hacer el estudio de la huella de carbono del algodón, desde INTA y el INTI para toda la Argentina, y entre todas las empresas del sector una en particular, de la familia Linke de Coronel Du Graty, en Chaco, nos llamó para que midiéramos la huella de carbón del algodón producido por ellos”.
Al referirse al algodón, nuestro entrevistado hace foco en la producción del cultivo en el campo y en el proceso que se realiza en la desmotadora –la obtención de la fibra desmotada— y el ingreso de la mercadería a una empresa textil que produce hilo y tela, “e inclusive llegamos a un par de jeans que fabrica una empresa en San Pedro, Buenos Aires. Al iniciar el análisis para el cálculo de la huella de carbono de la empresa surgió como uno de los puntos críticos, la quema de cascarilla”.
Desde la izquierda, el primero es el Ing. Agr. Rodolfo Bongiovanni, y el tercero el Ing. Agr. Miguel Kolar. De fondo, el horno de pirólisis de los residuos del algodón.Enseguida, aclara que del material que sale de la desmotadora, un 7% es cascarilla, y complementa la idea señalando que vendría a ser algo parecido a lo que ocurre con la cáscara del maní que es un excedente.
“En su momento ocurría algo similar con el maní cuyos residuos se quemaba a cielo abierto, lo cual además genera un riesgo para los montes aledaños. La desmotadora que habíamos evaluado estaba vecina a un monte nativo y cuando había un viento se generaba una escapada de fuego hacia el monte. Demás esta decir que toda esa quema de cascarilla de algodón producía emisiones”.
Desarrollo de la pirólisis en algodón
El Ing. Agr. Miguel Kolar es asesor privado y encargado del desarrollo de un polo algodonero para el grupo Linke, y asesora a una empresa española que produce algodón y carne en Argentina, y como en Europa tienen los estándares muy altos del producto y de la huella de carbono, le pidieron que desarrollara un método para que los productos que ellos exportan, sea carne, granos, o el propio algodón, salieran con una huella neutra, es decir con huella cero.
Miguel Kolar muestra en su mano derecha la cascarilla de algodón, y en la izquierda el bochar resultante.El punto de inicio fue aprovechar el carbono que se estaba perdiendo en la cascarilla procesándolo en hornos de pirólisis (que es una combustión incompleta) en la cual se fijan las moléculas de carbono que permanecen estables. Por ende, ya no se van a la atmósfera. Así producen biochar que luego aplican en campos aledaños, todo lo cual por el momento es experimental ya que recién están produciendo en esta campaña.
Para poder desarrollar el horno de pirólisis, Miguel interactuó con un ingeniero mecánico, y uno de los puntos a tener en cuenta es que cuando se quema el material, además de dióxido de carbono, se generan otros gases como óxido nitroso y metano, los cuales deben ser recuperados y utilizados como combustible en el proceso.
La captura de esos gases se realiza en la parte superior de ese horno, el cual está revestido en su interior con materiales específicos para soportar el proceso de combustión que alcanza temperaturas del orden de los 1.100 grados. En el proceso se tienen dos componentes. Uno es la cascarilla que es lo que se quema y se destina a biochar, el otro, es una fuente de calor.
Horno para elaborar bochard siguiendo los protocolos internacionales. La fuente de calor es el residuo de una biomasa residual.Esta fuente de calor responde al protocolo denominado Verra VR 0044, que establece que el combustible tiene que provenir de una biomasa residual. No puede ser leña, ni gas natural, ni electricidad. Como este horno de biochar está asociado a una empresa exportadora de palo santo y de otros rollizos de madera de alta calidad y que se exportan a China, todo el residuo del aserrado es utilizado para iniciar la combustión.
Verra es una organización global sin fines de lucro registrada en Estados Unidos (Washington D.C.), que opera a nivel internacional y colabora en Argentina, Chile, y Perú entre otros países, en proyectos de carbono y desarrollo sostenible, siendo una entidad de referencia para la certificación de créditos ambientales. El protocolo Verra denominado VR 0044 es referido al empleo de biochar y tiene, como vimos, sus indicaciones específicas.
Asimismo, el referido protocolo exige que lo que se obtenga del horno, es decir el biochar, se incorpore al suelo, con lo cual no alcanza con distribuirlo en la superficie del suelo para evitar las pérdidas por meteorización.
Un proyecto de invesión rentable
El protocolo pide que haya un proyecto de inversión de por medio. El proyecto de inversión incluye un producto que sea comercializado generando un beneficio.De acuerdo con Bongiovanni, “el trabajo es interesante, ya que para que todo funcione, además de lo descripto en el aspecto técnico, debe ser rentable. Por ello el protocolo pide que haya un proyecto de inversión de por medio. El proyecto de inversión incluye un producto a comercailizar o exportar con huella cero. Y así se origina el efecto derrame. Es decir que, si se tiene un producto que se exporta con huella cero, significa que tiene un valor agregado ambiental”.
Si ese valor agregado ambiental tiene un mayor precio comparado con un producto similar pero sin huella cero, ese precio diferencial puede ser aplicado a llevar adelante este tipo de proyectos de biochar incorporado al suelo y que en definitiva es carbono fijado. En este caso el producto a exportar puede ser carne bovina.
Al momento de secuestrar carbono estas generando un crédito de carbono, ese crédito de carbono es una tn de Carbono fijado. Para esa tonelada de C fijado hay muchas alternativas, lo podés vender en el mercado.
En Argentina el valor que se maneja es entre 10 y 15 dólares. En Europa una tonelada de carbono fijado en la bolsa puede cotizar hasta 70 euros.
El fardo de 1 tn de algodón. Su producción en Argentina emite la mitad de lo que emite Brasil o USA y una cuarta parte de lo que emite China, India o Pakistán.Eso es lo que se maneja de una tn de carbono o un crédito de carbono, y esta empresa de capitales españoles podría aplicar ese crédito para vender esa tn y hacerse de ese dinero, o lo puede aplicar para productos propios que puede vender con huella de carbono neutral, explica Bongiovanni.
Precisamente, Miguel Kolar, afirma que ellos se propusieron medir la huella de carbono de un fardo de 1 tn de algodón. Midieron todo lo que se consume en el proceso productivo, tanto en el campo como en la desmotadora «porque nosotros medimos la huella en la fibra de algodón. En el fardo de 1 tn de fibra de algodón, puesta en planta desmotadora».
De acuerdo con el Ing. Kolar, cada insumo en el proceso productivo hasta llegar al fardo de algodón, tiene un costo en huella de carbono, por ejemplo 1 kg de glifosato emite 12 kg de carbono equivalente, 1 kg de gasoil son 7 kg de CO2 equivalente. Esto medido según la norma y al final el total de lo gastado dividido lo producido da una estimación de cuantos kg uno emite por kg de fibra producida. Encontraron que se emite 1,004 tn de CO2 equivalente por 1 tn de fibra. Esto fue medido en 2018 con rindes de 2.300 kg/ha de algodón.
Comparando la producción nacional con los países principales productores de algodón, siempre de acuerdo con Kolar, vemos que en Estados Unidos esa relación es 1,93 (emiten 1,93 tn de CO2 equivalente por cada tn de fibra producida. En Brasil 2, en India 4, Pakistán 3,89 y China 3,28. Estamos al 25% de lo que emiten India o China y al 50% de lo que emite Brasil.

