En la nómina están Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba, La Rioja, San Luis, Mendoza, Neuquén, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego, La Pampa, Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes presentan el máximo nivel de alerta.
Las imágenes difundidas muestran prácticamente toda la franja central y sur de Argentina bajo la categoría “extremo”, con puntos críticos en la región pampeana, Cuyo y la Patagonia.
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El índice para la alerta
El índice FWI (Fire Weather Index), herramienta desarrollada en Canadá y adoptada por las autoridades argentinas, sirve como referencia para evaluar el peligro de incendios forestales. Este índice se calcula diariamente a partir de datos de temperatura, humedad relativa, velocidad del viento y precipitaciones acumuladas en las últimas 24 horas.
El valor representa el comportamiento potencial que podría tener un incendio forestal en el momento más crítico del día, que suele estimarse a las 16. “La situación debería considerarse potencialmente explosiva o extremadamente crítica”, advirtieron desde el SNMF.
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El parte oficial indica que, para los dos primeros meses del año el peligro se mantendrá “superior a la normal” sobre el centro y norte de la Patagonia, La Pampa, oeste de Buenos Aires, Córdoba, este de San Luis y oeste de Santa Fe. En gran parte de Cuyo, este de Salta, Formosa, Chaco, Santiago del Estero, sur del Litoral, este de Buenos Aires y sur de la Patagonia, el riesgo oscilará entre “normal” y “superior a la normal”. El monitoreo se mantiene especialmente atento sobre el sudoeste bonaerense, sectores de La Pampa, sur de San Luis y Mendoza, así como toda la región patagónica.
La preocupación de las autoridades también recae sobre el noreste argentino, donde se reportaron déficits de precipitaciones en el último mes y las previsiones trimestrales apuntan a la probable continuidad de esta condición. El noroeste patagónico, particularmente afectado por la falta de lluvias invernales, atraviesa un período de estrés en los combustibles vivos y gran disponibilidad de combustibles muertos. La previsión de temperaturas por encima del promedio anual incrementa el riesgo, y aunque se esperan posibles precipitaciones aisladas, el peligro generalizado se mantendría alto.


