
Hace un mes, el mercado de insumos estratégicos para el agro se sacudió con la noticia de la adquisición de Profertil por parte de Adecoagro (90%) y ACA (10%). La operación se cerró el 15 de diciembre, cuando el directorio de YPF aprobó la venta del 50% de la empresa. El otro 50% ya había sido adquirido a Nutrien, la empresa canadiense fundadora de Profertil, que celebra sus primeros 25 años de vida.
Los nuevos dueños ya se hicieron cargo de la operación. La empresa produce anualmente más de 1.300.000 toneladas de urea y abastece el 50% del mercado local. Esto nos retrotrae a sus orígenes, y vale la pena repasarlos. Parte relevante de la Segunda Revolución de las Pampas. La de la conquista tecnológica.
Recuerdo que hacia fines de los 90, el entonces secretario de Industria del gobierno nacional, Alieto Guadagni, me citó en su despacho para charlar de esta inversión. Y en la charla salió un tema conceptual muy fuerte. “Mire, Huergo, esta inversión nos tiene que llevar a repensar cómo calificamos en la Argentina a los distintos sectores. La planta aprovecha las ventajas competitivas del gas abundante y se orienta inicialmente a la exportación. Y eso está muy bien. Van a aumentar las exportaciones de MOI (Manufacturas de Origen Industrial). Entonces vamos a decir que está mejorando la calidad de la economía del país, porque exportamos más industria y menos agro”.
Y sigue razonando: “Pero si al año siguiente toda la urea se destina al mercado interno, vamos a tener menos urea para exportar, y más maíz y trigo (Productos Primarios)” y entonces los analistas van a decir que la Argentina se primariza. ¡Es absurdo!”.
Tenía razón. Y es lo que sucedió. La planta se había diseñado para producir 600.000 toneladas por año, cuando en estas pampas el uso de fertilizantes nitrogenados era prácticamente inexistente. Cantidades homeopáticas de fósforo “donde hacía falta” y un chorrito de nitrógeno “porque no hay respuesta”.
Cambiamos. Profertil duplicó su capacidad y apenas abastece el 50% del mercado interno. Otra parte es provista por el UAN (Bunge en la planta de Campana, más el superfosfato de Ramallo, también con participación de ACA). El resto se importa. Además aparecieron las especialidades como Microstar, más toda la oferta de biológicos donde hay un foco fuerte de técnicos y productores de vanguardia.
Pero volvamos al punto: “MOA vs MOI”. Y sumemos el gas, insumo clave en el proceso de síntesis de la urea y su precursor, el amoníaco. Todos tenemos puesta la mirada en la esperanza de Vaca Muerta, que felizmente se está concretando. Una salida para el gas es comprimirlo y exportarlo. Un escalón más es convertirlo en urea, con la ampliación de Profertil y nuevas plantas. Y otro peldaño en la cascada de valor, es exportarlo como maíz, trigo, cebada o yerba mate y algodón.
Hoy, solo esta planta explica un incremento de 10 millones de toneladas en la producción agrícola, considerando una relación de 10 kg de grano por kilo de nitrógeno aplicado. Y todavía estamos a mitad de camino, el cosechón de trigo de esta última campaña (donde se fertilizó mejor) lo atestigua.
Otro salto más sería convertir el gas en urea, la urea en maíz y el maíz en etanol. Y así, sustituir la importación de nafta, además de la contribución ambiental. No es MOA vs MOI. Es ver la película completa.
Las MOA son la Industria Verde que le agrega valor a las otras industrias. Una camioneta se consume en el acto de producir granos para exportar. En el camino, se comieron millones de neumáticos, hamburguesas en las estaciones de servicio y 10 millones de metros cúbicos de gasoil.
El empleo. Profertil cuenta actualmente con 362 empleados directos, más de 1.500 contratos indirectos y supera los 850 proveedores activos. Sus equipos de trabajo se distribuyen entre las oficinas administrativas en Bahía Blanca y Buenos Aires; las terminales logísticas en Necochea, San Nicolás y Puerto General San Martín (Santa Fe); y la planta principal de producción en Ingeniero White, Bahía Blanca.
El campo, la industria verde.

