La población de la plaga de la chicharrita, – que transmite la bacteria del Spiroplasma y a partir de eso, la enfermedad del “achaparramiento del maíz” – ha aumentado de manera considerable en el norte del país, zona endémica del insecto, y encendió las alarmas de los productores de la región.
Según el último reporte de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis (nombre científico de la chicharrita), elaborado con datos de capturas relevados entre el 1 y el 16 de enero de 2026, se registró una expansión del vector desde el norte argentino, en línea con el avance de la temporada estival y el incremento de las siembras de maíz tardío.
Si bien hay un mayor número del insecto vector en el país, los niveles siguen siendo bajos, además de que en la mayoría del área agrícola nacional, el maíz implantado ya no es susceptible a la enfermedad.
Pero esta no es la realidad del norte argentino, región endémica de la plaga, en donde las siembras se realizaron en las últimas semanas y, en algunas partes, todavía continúan desarrollándose.
La población de chicharritas creció en las regiones endémicas.El informe indica que en el NOA, donde el 62% de las trampas está instalado sobre cultivos de maíz, se observó un incremento de la población de Dalbulus maidis. Las localidades sin detecciones descendieron al 35%, mientras que en el 59% se registraron capturas de 1 a 20 adultos por trampa, una señal de presencia generalizada aunque en niveles bajos a moderados.
El NEA mostró un comportamiento similar. Con el 72% de las trampas ubicadas en lotes con maíz, el vector estuvo ausente en el 23% de las localidades monitoreadas. En tanto, un 56% registró capturas de 1 a 20 adultos por trampa, y un 15% alcanzó valores de 21 a 50 adultos, lo que exige un seguimiento más estrecho.
Este panorama, si bien no es crítico ni tampoco tiene punto de comparación con lo que sucedió hace tres campañas donde el Spiroplasma se propagó por casi toda el área agrícola nacional, dejando pérdidas de más de 10 millones de toneladas, sí encendió las alarmas de los agricultores norteños.
La plaga de la chicharrita preocupa a los productores maiceros del norte.“La preocupación es grande y los productores están alerta con este tema”, explicó a Clarín Rural la ingeniera agrónoma y vicepresidenta de la Asociación Civil de Productores Agrícolas y Ganaderos del Norte (Apronor), Macarena Ramos.
Ramos, que se encuentra en estos momentos realizando recorridas de relevamiento de chicharritas en los campos del sur de Tucumán, comentó que “se está monitoreando mucho” y que “hay zonas que revisten mayor gravedad, donde se nota hace un par de semanas que la población de Dalbulus maidis están en niveles preocupantes. En otros lados, como la zona del norte de Tucumán, durante la semana hubo un incremento poblacional, por lo que también se van encendiendo las alarmas para disparar aplicaciones con una estrategia que nos pueda servir de paliativo”.
“Otras zonas ya vienen aplicando, con controles un poco erráticos. En el sur de la provincia ya el número de chicharritas es alto y preocupante desde el inicio de la siembra”, agregó.
Macarena Ramos, vicepresidente de Apronor y especialista en la plaga, realizando relevamiento en campos del sur de Tucumán.Ramos señaló que el sur de Tucumán y este de Catamarca son las zonas más comprometidas, como así también los semilleros que realizaron siembras más tempranas, mientras que en el este y norte tucumano, el oeste de Santiago del Estero y en Salta “la situación está más calmada”.
Según comentó la especialista, en esta campaña se sembró bastante maíz en la región – a diferencia de ciclos anteriores – “y eso nos poné en un peor escenario y enciende las alarmas, ya que los lotes están en su período de mayor susceptibilidad. Tenemos maíces recién sembrados. Y en el resto todavía no se alcanzó el estadío de 8 a 10 hojas, que es cuando ya no puede haber afectación”.
“Hasta el momento, el resultado de la campaña es imposible de estimar, porque si bien es una plaga que es endémica, tiene un comportamiento que varía de año a año. Estamos expectantes. Los síntomas se están empezando a ver en maíces que son para picado en Catamarca, pero en el resto de los cultivos todavía no se puede visibilizar”, completó Ramos.
Panorama
Por su parte, el presidente de la Asociación de Maíz y Sorgo Argentino (Maizar), Federico Zerboni, mencionó que es necesario incrementar el monitoreo en todo el país, pero con especial importancia en el norte.
“La población (de chicharritas) está empezando a aparecer en zonas no endémicas, pero la mayoría del maíz ya no sería afectado. Además, hay poblaciones muy bajas con capacidad de control. Pero hay que monitorear”, sostuvo Zerboni.
Según Zerboni,”todo el maíz temprano está fuera de riesgo por una cuestión fenológica. En las siembras tardías depende si está a unos 40 días del nacimiento”.
El titular de Maizar dijo que es “una situación normal” y que “a esta altura no se va a desmadrar nada. Con la población actual es una situación que se puede controlar con monitoreo y aplicaciones”.
Federico Zerboni, presidente de Maizar.Por otro lado, marcó que “puede ser que haya un daño futuro, pero si los productores hacen bien las cosas, no tendría que pasar nada”, al mismo tiempo que sostuvo que con el avance actual de la siembra, superior al 90% en todo el territorio nacional, no vislumbra un cambio en los planes de los productores, aunque “si se llega a dar, va a ser muy al norte, donde el productor vea que hay mucho Dalbulus y prefiera sembrar soja, pero serán áreas menores. No estoy viendo eso como importante”.
Para la jefa de Estimaciones Agrícola de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BdeC), Cecilia Conde, en el norte el maíz tardío continúa avanzando en su crecimiento y desarrollo, con una implantación mayormente consolidada y una condición de cultivo que se mantiene entre Normal y Buena.
No obstante, los relevamientos a campo confirmaron la presencia de chicharrita en distintos puntos de la región, con registros de “baja a moderada intensidad y sin alcanzar, en general, niveles de daño económico».
“Esta situación ha impulsado un mayor seguimiento sanitario y la aplicación de controles en algunos lotes, principalmente con un enfoque preventivo”, agregó.
Cecilia Conde. Bolsa de Cereales de Buenos Aires.En cuanto a la posibilidad de que los productores cambien sus planes y opten por la soja ante la presencia de la chicharrita, Conde puntualizó que “la siembra de maíz presenta un elevado grado de avance, cercano al 90% en varias zonas del norte, lo que reduce el margen para modificaciones en la superficie prevista”.
“En este contexto, si bien se registran ajustes puntuales, con algunos lotes aislados inicialmente previstos para maíz tardío que podrían reorientarse hacia soja y/o sorgo, estos cambios no alteran de manera significativa el panorama general del cultivo en la región”, completó.

