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productores reclamaron devolver facultades al INYM mientras que molineros defendieron la desregulación



Representantes de diferentes sectores de la economía yerbatera desembarcaron este jueves en las comisión de Economía y Economías y Desarrollo Regional de la Cámara de Diputados para plantear la crisis por la que atraviesa el sector. Mientras los productores, representantes de cooperativas y cosecheros culparon al proceso desregulatorio impulsado por el Gobierno Nacional, desde la industria sostuvieron que el derrumbe de los precios se debe a una sobreoferta de materia prima.

Los sectores vinculados a la producción primaria insistieron en la necesidad de que el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) recupere la facultad de fijar precios de referencia en forma semestral, tal como sucedió hasta fines de 2023. En la vereda opuesta, Rodrigo Correa, el actual presidente del Instituto insistió en que la desregulación de la actividad no tendrá marcha atrás y pidió abandonar la “retórica populista”.

Para graficar la situación de quebranto por la que atraviesan, Ángel Ozeñuk, referente de los productores del Norte de Misiones, sostuvo que antes de la desregulación un productor recibía 400 pesos pesos por kilo de hoja verde. “Pagábamos 13,5 pesos en concepto de corresponsabilidad gremial y el litro de gasoil salía 190 pesos”, recordó. El yerbatero sostuvo que por ese entonces un productor debía vender dos kilos de hoja verde para pagar un litro de combustible y hoy se necesitan 11,5 kilos.

Además, sostuvo que la decisión de permitir la cosecha durante todo el año derivará en una menor calidad del producto. Para Ozeñuk, si hay una sobreoferta de materia prima “hay que limitar las plantaciones y cupificar la cosecha; y para eso el INYM debe tener facultades”.

El dirigente cargó contra los molinos “que se hicieron grandes gracias al pequeño productor” y hoy le están quitando la posibilidad de seguir produciendo en sus chacras.

Manfredo Seifert, representante de las cooperativas yerbateras, recordó en que en la década de los 90 la economía yerbatera pasó por un proceso desregulatorio similar al actual y terminó “en la peor crisis de la historia de la actividad”. Agregó que en esa oportunidad el argumento fue el mismo que se utilizó a fines de 2023, que los mercados iban a corregir y acomodar los precios.

Tras destacar que la crisis atraviesa a todo el sector, desde el productor primario hasta los molinos, Seifert dijo que “la desregulación no generó un mercado más competitivo, sino uno más salvaje y concentrado”.

Ana Cubilla, del Sindicato Único de Obreros Rurales de Misiones, aportó la visión del eslabón más débil de toda la cadena: el cosechero. Sostuvo que por la escasa paga que reciben, los tareferos buscan oportunidades laborales en Brasil. Sostuvo que esa migración forzada genera “una problemática social muy fuerte” y que el decreto 70/2023 “trajo destrucción” a las familias misioneras.

La dirigente sindical dijo que a los chicos abandonan las escuelas para ir a los yerbales y así ayudar a la economía familiar. “Hace casi tres años venimos mendigando. Necesitamos que nos devuelvan el INYM”, agregó.

Por su parte, el presidente del INYM, Rodrigo Correa, evitó referirse a la situación de los productores primarios y destacó que durante su gestión se ordenó el Instituto y se disminuyó la planta de trabajadores. “No había control operativo ni transparencia”, aseguró.

Agregó que la fijación de precios es un “techo artificial” y que a causa de esa intervención era “un impuesto invisible al consumo”. Y que la desregulación provocó una caída del precio en góndola del 46%.

“Es fundamental desarmar la retórica populista de que la regulación protegía al más débil”, sostuvo: y dejó en claro que “no se volverá a implementar mecanismos de fijación o control de precios”.

El diputado provincial del Partido Agrario y Social, Cristian Castro, expuso una radiografía del sector productivo yerbatero. Indicó que el 62% de los productores tienen diez o menos hectáreas de yerba y producen el 26% del total de la hoja verde. Hay un 28% de yerbateros que tienen extensiones de entre 10 y 30 hectáreas con una participación del 26% del total de la materia prima. Un 8% de chacareros tienen entre 30 y 100 hectáreas y comercializan el 20% del total de la hoja verde; mientras que los grandes productores son el 2% del total y aportan el 28% restante.

El legislador dijo que la desregulación provocó una caída del 66% del valor de la hoja verde y que actualmente los productores primarios se quedan con el 4% del valor de un paquete de yerba puesto en góndola. “El costo (de la desregulación) lo pagaron los productores y los tareferos”, aseguró.

Denis Bochert fue director del INYM y sostuvo que los secaderos y molinos también están entrando en proceso de quiebra. Sostuvo que se podría pasar a un estampillado digital para bajar costos y eximir del pago de la corresponsabilidad gremial a los pequeños productores que no utilizan tareferos para levantar la cosecha.

Los dos representantes de la industria yerbatera correntina defendieron el proceso de desregulación. Joaquín Comas, presidente de la Asociación de Productores Molineros de Corrientes aseguró que los problemas que atraviesa el sector yerbatero “lo produjo simplemente la oferta y la demanda” y que los precios de la yerba son los que los materos están dispuestos a pagar. Y cargó contra el INYM, al que acusó de “restringir y poner palos en la rueda a toda la cadena” yerbatera, sin generar nuevos mercados externos.

En un sentido similar se pronunció el CEO de Playadito, la yerbatera que encabeza el ránking de ventas en el país. Gustavo Quatrín reconoció que los productores atraviesan una situación crítica, pero se mostró contrario a que el Instituto resuelva “a cuánto comprar o a cuánto vender o cómo producir”.

Para Quatrín, se trata de una crisis que se repite en la economía yerbatera cada 30 años y sostuvo que las cooperativas son las más perjudicadas por la regulación que pretenden volver a instalar los productores.

“Nosotros entendemos que la solución está en el mercado, no en que el Estado nos indique a qué precio debemos vender o comprar la materia prima”, explicó.

Por su parte, Edgar Heim, presidente de la Federación de Cooperativas Agrícolas de Misiones, sostuvo que en la provincia hay 11.706 productores de yerba y otros 603 en Corrientes. “Misiones produce el 84% de la hoja verde que se procesa y da trabajo a 18.000 trabajadores rurales”, destacó.

Si bien se mostró partidario de la economía de mercado, dejó en claro que “el mercado no resuelve todo y menos en la yerba mate”.



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