El centro de La Paz se convirtió una vez más este viernes en escenario de durísimos enfrentamientos entre policías y manifestantes, en una nueva marcha de grupos indígenas y sindicales afines al ex presidente Evo Morales. Pese al diálogo convocado días atrás por el gobierno de Rodrigo Paz, en un intento por bajar la tensión luego de tres semanas de piquetes y protestas, los grupos más combativos no se rinden y siguen reclamando la renuncia del presidente de centroderecha.
Miles de trabajadores y militantes afines a Evo Morales salieron a la mañana desde la vecina ciudad de El Alto y llegaron cerca del mediodía a La Paz, donde un férreo cerco policial custodiaba la Plaza Murillo, donde se encuentra el Palacio de Gobierno y el Congreso.
«íQue renuncie, carajo!», gritaba la muchedumbre de campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros que paralizaron durante un par de horas las calles de La Paz, sede de gobierno aislada desde hace tres semanas por bloqueos de rutas que han provocado una grave escasez de alimentos, combustibles, medicamentos y, lo que aquí más preocupa, el fundamental oxígeno medicinal en los hospitales.
La policía lanzó gases lacrimógenos contra los manifestantes en el centro de La Paz, este viernes. Foto: REUTERS
Los accesos a la plaza de armas, frente al palacio de gobierno, están resguardado con rejas y vigilados por cientos de policías antimotines.
Muchos negocios cerraron sus puertas y los vendedores ambulantes recogieron su mercadería por temor a saqueos. Los manifestantes bloquean rutas, incluida la vía que lleva al aeropuerto de El Alto, aunque el camino quedó despejado poco después de las 2 la tarde (las 15 en la Argentina).
«Estamos cerrando el aeropuerto porque por aquí está ingresando gases lacrimógenos para reprimir a nuestros hermanos», dijeron desde las juntas vecinales.
Marcha de trabajadores y militantes afines a Evo Morales contra el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Foto AFPAtaviados con cascos o ponchos, los manifestantes, muchos de ellos con banderas indígenas, avanzaban entre el ruido de petardos hacia el centro de la ciudad, donde se repitió la escena de corridas, pedradas y gases lacrimógenos que ya se vio varios días en esta semana. El lunes las protestas se convirtieron en una verdadera batalla campal, que terminó con decenas de heridos, más de 120 detenidos y pedidos de algunos líderes políticos de establecer un «estado de excepción», una propuesta descartada por el gobierno de Paz.
Aunque en los últimos días la furia pareció calmarse, todavía se mantienen decenas de puntos de bloqueos en las rutas, lo que se traduce en un cerco a La Paz, donde desde hace días hay largas filas para conseguir pollo, huevos y otros alimentos esenciales, que además han aumentado sus precios de manera exponencial, entre la escasez y la especulación.
Medio centenar de piquetes se registran en las vías del país este viernes, según datos oficiales. El gobierno reportó que cuatro personas murieron al no poder llegar de emergencia a centros médicos.
Los enfrentamientos en el centro de La Paz duraron apenas una hora, pero volvieron a alterar el ritmo. Foto: REUTERSEl jueves, el presidente Paz lanzó un nuevo llamado al diálogo. «Es tiempo de superar las divisiones históricas. La Patria está por encima de toda ideología, el bienestar colectivo debe prevalecer siempre sobre cualquier proceso político o posicionamiento individual», dijo.
Duro mensaje del jefe de la Central Obrera Boliviana
Mario Argollo es el secretario ejecutivo de la COB, que impulsó los bloqueos y las protestas del sábado pasado en diferentes puntos de Bolivia. Sobre él pesa una orden de aprehensión, por instigación pública a delinquir y terrorismo.
Este viernes reapareció en un video grabado desde la clandestinidad y difundido en sus redes sociales.
«Pueblo boliviano, aquí desde la clandestinidad me dirijo a todos ustedes, por este medio hemos tenido que llegar ante todas nuestras bases porque lastimosamente la persecución política del gobierno ha llegado a la dirigencia», afirmó Argollo.
«Queremos manifestar nuestra dura crítica al mensaje presidencial, lastimosamente no ha habido una conferencia de prensa con respuestas claras a la población, más bien ha sido una provocación al criminalizarnos llamándonos vándalos a los dirigentes», añadió.
Hizo referencia así a un pronunciamiento del presidente Paz, que se mostró dispuesto a negociar con dirigentes sociales y políticos, pero tildó de «vándalos» a las autoridades de la Central Obrera Boliviana, a los que acusa por daños y saqueos en la marcha del fin de semana pasado.
Horas críticas para el presidente Rodrigo Paz
Con apenas seis meses en el poder, Paz encara la peor crisis económica del país andino desde la década de 1980, con una inflación de 14% interanual registrada en abril.
Marcha de trabajadores y militantes afines a Evo Morales contra el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz. Foto AFPEn medio de la convulsión social, el gobierno anunció esta semana que reorganizaría su gabinete con funcionarios con «capacidad de escucha». En su primer cambio, nombró a un nuevo ministro de Trabajo.
Los reclamos iniciales de aumentos salariales, combustibles de calidad y la estabilización de la economía se radicalizaron con el pasar de los días.
Ahora los manifestantes piden la salida del mandatario, que puso fin a 20 años de gobiernos socialistas liderados por Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025).
