jueves, mayo 21Hola General Pinto!!

advierten sobre una nueva maleza resistente a dos herbicidas claves



La lucha contra las malezas es un trabajo de todos los días en el campo y a medida que se intensifica el uso de algunos herbicidas, las resistencias van apareciendo en los lotes.

En este sentido, la Red de Manejo de Plagas de Aapresid (REM) y el INTA Manfredi constataron la presencia de dos biotipos con perfiles de resistencia distintos en el centro de Córdoba al glifosato y al haloxifop.

La especie en cuestión es la Chloris virgata, una gramínea anual estival, macolladora, que puede superar 1 m de altura, producir más de 40.000 semillas por planta y generar hasta 600 g/m² de materia seca, en condiciones favorables.

Sus semillas se dispersan por viento y agua, y presentan emergencias escalonadas, desde finales de invierno hasta entrado el verano, lo que dificulta el manejo con una única intervención.

Según los relevamientos de la REM, la presencia de este grupo viene aumentando sostenidamente, pasando de afectar el norte y centro del país, a cubrir prácticamente toda el área productiva.

En este sentido, desde la entidad indicaron que en 2025 se reportó en 185 departamentos y en más de 11 millones de hectáreas agrícolas, siendo Córdoba, Santa Fe y Santiago del Estero las provincias más afectadas. En lotes con alta infestación, las pérdidas de rinde en cultivos estivales pueden superar el 80%.

La resistencia de esta especie a los mencionados herbicidas se detectó por primera vez durante las campañas 2023/24 y 2024/25, cuando el Ing. Agr. Diego Ustarroz (INTA EEA Manfredi) recibió reportes de fallas de control de la especie con haloxifop R-metil en localidades de Colonia Cocha y Laspiur.

En paralelo, en ensayos realizados por la misma EEA en lotes cercanos a Costa Sacate, se observaron fallas con glifosato en plantas en inicio de macollaje y con buenas condiciones de humedad en el suelo. Ante estas señales, el grupo de disherbología de INTA Manfredi decidió llevar las sospechas al laboratorio.

Se recolectaron semillas de los lotes con fallas (biotipo Colonia Cocha y biotipo Costa Sacate) y de lotes de la propia EEA Manfredi, utilizados como referencia susceptible. Los tres biotipos se sembraron en macetas y, cuando las plantas alcanzaron el estadio de 2 a 4 hojas, se aplicaron dosis crecientes de glifosato, haloxifop R-metil y cletodim.. A los 20 días, se registró la supervivencia de plantas y se cuantificó el peso seco como porcentaje del testigo sin herbicida. Los resultados confirmaron que se trata de dos biotipos distintos con perfiles de resistencia diferenciados:

No obstante, desde el REM aclararon que “no se trata de individuos con doble resistencia – a glifosato y haloxifop -, sino de dos poblaciones de la misma especie, cada una resistente, a uno u otro, de los activos mencionados”.

Por un lado, el denominado biotipo de Chloris “Costa Sacate”, resistente a glifosato, y por el otro, el biotipo denominado “Colonia Cocha”, de la misma especie, resistente a haloxifop R-metil.

Desde la REM aseguraron que ahora más que nunca la estrategia debe reorientarse hacia un manejo integrado, que no dependa exclusivamente de estrategias químicas, sino de prácticas como la intensificación, rotación de cultivos y de sitios de acción para disminuir la presión de selección.

Dada la emergencia escalonada de la especie, destacaron que el control post emergente debe complementarse necesariamente con herbicidas residuales que cierren la ventana de escape: piroxasulfone (solo o en mezcla), diclosulam y sulfometurón + clorimurón en sojas STS son opciones de alta eficacia; en lotes destinados a maíz, biciclopirona + S-metolacloro es otra alternativa.

Otro dato no menor, es que todos los biotipos evaluados resultaron susceptibles a cletodim, por lo que, a excepción del biotipo resistente a glifosato, el resto de poblaciones de la maleza todavía pueden ser controladas efectivamente con la mezcla glifosato + cletodim en postemergencia temprana. De la misma forma, el haloxifop R-metil puede seguir usándose sobre poblaciones susceptibles.

Por último, advierten que ante cualquier falla de control, el primer paso es descartar causas agronómicas (estadio de las plantas, condiciones de aplicación, cobertura) antes de atribuirle a resistencia.



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