agosto 7, 2026

Georgieva, Caputo y el agro de clase mundial


En estos días en que pasada la frustración de la final del Mundial va quedando indiscutido el posicionamiento del futbol argentino en la primera línea del planeta, surgió la ponderación económica del campo como un sector que también juega en la elite global. Lo expresaron tanto la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, como el ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo.

Mientras recorrían Vaca Muerta, la nueva esperanza para la generación de divisas, Georgieva no se olvidó que el agro argentino es «uno de los motores para la recuperación macroeconómica del país».

En el mismo sentido, Caputo destacó el crecimiento de las exportaciones del campo, con récord en el primer semestre de este año, y con perspectivas de seguir aportando divisas en el segundo semestre. Seguir apuntalando las reservas es una de las recomendaciones clave que subrayó el FMI y Caputo sabe que el agro es fundamental para ese objetivo.

La asociación simbólica del agro con el futbol en la Argentina puede extenderse al hecho de que son de las pocas actividades en las que nuestro país juega en el primer nivel mundial.

Para Georgieva, que Caputo le regale la camiseta 10 de Argentina no fue casual. Según narró Paula Lugones en Clarín, lo consideró «un comienzo adecuado para mi primera visita oficial. Cuando Messi finalmente levantó el Mundial en Qatar tenía 35 años, una edad en la que muchos futbolistas ya se han retirado. Su triunfo fue la culminación de años de perseverancia, contratiempos y dedicación incansable. Subrayó lo genial que es y que los logros requieren persistencia y pueden tardar más de lo esperado”.

Y agregó: “La transformación económica sigue un camino similar. Restaurar la estabilidad es difícil. Hacer que perdure es aún más difícil. Las mayores recompensas solo llegan tras años de persistencia”.

En ese contexto, el ministro de Economía remarcó la suba del 15% en volumen de los despachos de la agroindustria, respecto del mismo período de 2025, con ventas que totalizaron 63 millones de toneladas por más de US$ 27.000 millones.

Y señaló que los 37 complejos exportadores, que representaron el 70% del volumen total exportado, registraron un incremento en tonelaje respeto de 2025. «Se destacaron Girasol (+129%), Trigo (+56%), Legumbres (+48%), Lácteos (+24%), Cítricos agrios (+23%), Cebada (+19%), Sorgo (+12%) y Hortalizas pesadas (+8%)».

Por otro lado, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires participó en Brasil de un Outlook regional, en el que quedó claro la relevancia agroalimentaria de la Argentina, que se potencia aún más jugando en equipo con sus vecinos.

El gerente general de la Bolsa, Ramiro Costa, propuso allí analizar a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay no solo como mercados aislados, sino como una verdadera plataforma agroalimentaria regional sustentada en cuatro pilares: alimentos, insumos para la producción animal, energía y sostenibilidad.

«Si analizamos a Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay uno por uno, podemos perder de vista lo más importante: juntos constituyen una de las plataformas agroalimentarias más relevantes del mundo. Nuestros países enfrentan muchos de los mismos shocks globales. En algunos mercados compiten, pero en muchos otros se complementan«, señaló Costa.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires participó en Brasil de un Outlook regional, en el que quedó claro la relevancia agroalimentaria de la Argentina. De izquierda a derecha: Ramiro Costa (BdeC) junto con Shenggen Fan, profesor de la Universidad Agrícola de China y Vanessa Da Fonseca Pereira, asesora del Gabinete del MAPA.

Asimismo, destacó el crecimiento productivo de los últimos 25 años y repasó los datos que demuestran el peso estructural de la región en el comercio mundial: concentra más de la mitad de la producción global de soja, cerca de dos tercios de las exportaciones de la oleaginosa y sus derivados, y entre el 35% y el 40% de los embarques mundiales de maíz.

«La región ya no es solamente un productor agrícola importante: se ha vuelto esencial para la seguridad alimentaria y el comercio agropecuario mundial. Pero la escala, por sí sola, no garantiza competitividad«, advirtió.

De cara al nuevo ciclo productivo, Costa detalló los cinco ejes que marcarán el pulso del ciclo 2026/27: clima, márgenes de los productores, tecnología, biocombustibles y trazabilidad. En ese sentido, destacó que el panorama agrícola ya no se explica solo por las exportaciones de alimentos, sino que la demanda de energía está ganando un peso estructural.

Respecto a las exigencias ambientales internacionales y la trazabilidad, sostuvo que la región no empieza de cero y cuenta con valiosos sistemas de información: “En materia de trazabilidad, la región ya cuenta con experiencia, tecnología, información confiable y programas muy valiosos. El desafío es desarrollar soluciones confiables para los mercados, que sean prácticas para los productores y adaptadas a las realidades productivas de cada país.»

Enfatizó que la integración regional es una realidad productiva y comercial en marcha que requiere ser acompañada institucionalmente: “La integración regional no es solamente una aspiración futura: ya es una realidad productiva y comercial. El próximo paso es acompañarla con mejor infraestructura, procedimientos comerciales más simples y una mayor coordinación. La oportunidad no consiste solamente en producir y exportar más, sino en agregar valor y convertirnos en un proveedor más integrado, innovador, sostenible y confiable



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